Tuesday, April 26, 2011

El mito del mal menor

Ya salieron las primeras proyecciones basadas en encuestas pre-electorales. Los votantes no parecen estarse tomando mucho tiempo en deshojar margaritas marchitas para escoger entre dos males, que es como estas elecciones se han planteado desde el primer flash del 10 de Abril.
Pero para entender la decisión que tome el votante promedio en unas semanas, hay que plantear el tema del mal menor con más precisión, sin confundir papas con camotes (o yuca con olluco en este caso).
Primero hagamos números: Entre Ollanta y Keiko, hay un 55 por ciento de los votantes que escogieron entre opciones que les parecieron válidas (nada de mal menor). Pero: ¿Contra qué se debe comparar este 55 por ciento? Obviamente no contra el 100 por ciento de los votantes. En países donde funciona el sistema de segunda vuelta, nadie gana con mayoría absoluta en la primera. Por lo tanto, siempre hay un porcentaje importante de votantes que tiene que decidir por su segunda opción sin hacer ningún drama de tener que elegir al "mal menor".
Digamos que si los resultados de la primera vuelta hubieran sido 40 vs. 30 por ciento para el olluco y la yuca respectivamente (o viceversa), el mal menor no sería un tema. En otras palabras, que 30 por ciento de la gente (100-70) tenga que decidir en la segunda vuelta entre dos opciones que no le gustaban mucho en la primera es normal nomás.
En el caso peruano, la opción del mal menor será válida entonces para los que no marcaron ni la "K" ni la "O" (100-55) menos los que normalmente tienen que optar por un tercero en la segunda vuelta en este tipo de contiendas (100-70).
Llegamos así a la segunda conclusión: Los que tienen que elegir por el mal menor no son más del 15 por ciento de los votantes (45 - 30). OK, digamos 20 por ciento. Ya no parece tanto, ¿no? (mayor explicación en un momento).
Ahora, ¿qué es el mal menor? Matemáticamente, el "mal" a secas sería el riesgo que el daño al desarrollo del país (CK para Keiko, CO para Humala) que se desencadenaría si "K" u "O" llegaran al gobierno fuera mayor que cualquier beneficio efímero de su gobierno (BK para Keiko, BO para Humala).
·         Si CK  es mayor que BK, y CO es mayor que BO, estamos eligiendo entre dos males.
·         Si a nuestro entender la diferencia entre C y B para uno de los dos es menor que para el otro, estaremos eligiendo al mal menor (música fúnebre por favor).
Para entender esto mejor, definamos B:
·         Para los pro-Keiko, "BK" es la garantía de una mínima prudencia macroeconómica.
·         Para los pro-Ollanta, "BO" es la posibilidad de cierta redistribución de ingresos hacia abajo.
Ni los partidarios de uno ni del otro dirán que esta es una buena caracterización, pero ellos forman parte del 55 por ciento que no necesitamos explicar porque no sufren el dilema del mal menor.
Hay otro grupo (más bien dos grupos) para quienes simplemente ningún beneficio es posible si el candidato a quien desprecian llegara al poder:
·         El grupo para quienes BK = 0, porque "K" no garantiza ni siquiera la prudencia macro, o
·         El grupo para quienes BO = 0, porque Ollanta es simplemente un demagogo.
Pero entonces, ¿estos votantes están eligiendo al mal menor? No parece. Están claramente escogiendo la única opción que ellos ven con beneficio positivo. En otras palabras:
·         Si solo una de las opciones muestra B > 0, no hay males menores que valgan. Estos votantes son precisamente el 25-30 por ciento que en una segunda vuelta tienen que escoger por su segunda mejor opción, de los que hablábamos anteriormente.
·         Los votantes para quienes BK = BO = 0 (o sea, quienes piensan que ninguno de los dos traerán nada bueno al país), están eligiendo al “híper” mal menor, pues solamente están eligiendo entre alternativas del mal puro (Voldemort vs. Darth Vader). Pobrecitos.
Ahora, definamos "C":
·         C = r x D x w (no se preocupen, no se complica más el asunto).
Según esta fórmula, "C" es la combinación del riesgo ( rK para Keiko, rO para Humala) de que se haga un gran daño al progreso del país ( DK para Keiko, DO para Humala), ponderada por el grado de importancia que le da el votante (wK para los Keiko, w0 para Humala).
·         CK = rK multiplicado por DK multiplicado por wK
·         CO = rO multiplicado por DO multiplicado por wO
Supongamos que el daño potencial de un gobierno de Keiko (DK) sea la re-instauración del crimen organizado en el poder, y el de Humala (DO), el que se aparte del régimen jurídico para apoderarse del poder indefinidamente (otra vez, sin simplificaciones no se puede resolver el asunto). Pero ahora se abren varias posibilidades más:  
·         C será igual a cero, si es que r es igual a cero o w es igual a cero.
Empecemos por rK. Si el votante cree que votar por "K" al final no es tan cuestionable como dicen (total, es la hija y no el padre, aunque no sea precisamente el espíritu santo), y no le importa que “K” esté rodeada por la misma gente y haya dedicado su corta vida pública a cultivar la memoria del gobierno del padre y nada más, entonces:
                                                                                rK = 0.
¿Cuál sería la figura análoga para rO?. Si el votante cree, que de verdad ahora el comandante es más Lula que Chávez, aunque su programa de gobierno no tenga ningún elemento Lulista y sí muchos disparates que Hugorilón vería de buen agrado, entonces:
                                                                                rO = 0
Tercera conclusión: Para los votantes para los que rK ó rO son cero, el asunto de elegir el mal menor ya no es relevante: Si el riesgo es cero para uno de los dos, el gobierno del candidato de marras traerá sólo beneficios (B), y no costos (C).
Lo mismo pasa si wK o wO fueran cero (los votantes a los que, en el fondo, pero ya no tan al fondo, no les importa el supuesto “mal” del que hablan otros): Y claro que existen muchos que evitaron este latente dilema moral interno votando por PPK, Castañeda o Toledo en la primera vuelta. Estos son los votantes para quienes:
·         la corrupción Fujimorista es "normal nomás", del mismo calibre que los chuponeos o el avión parrandero, los crímenes ocurridos solamente "daño colateral", y el control de la prensa y la compra de congresistas "parte de la peruanidad", ó
·         un gobierno tipo Hugorilón no les parecería tan malo, y hasta secretamente probablemente admiren a Huguito, y les cause gracia sus histrionismos, porque al final es mejor que nos gobierne un tipo que tenga "coraje" o “cojones” (o corajones).
Para estos votantes, la importancia que le dan al posible daño que pueda sufrir el país es cero.
                                                wK = 0                   ó             wO = 0
En otras palabras, hay gente a quien el daño posible al país no les importa, aun cuando admitan que el riesgo existe. Ellos tampoco están eligiendo al mal menor. Y no me digan que Keiko es la única que ve a su padre como el mejor presidente que tuvo el Perú, o que la popularidad de Chávez en el país es cero.
Entonces, la elección del mal menor solamente será válida para quienes nos corremos un riesgo alto sea con "K" o con "O" en el gobierno, de que se cause un daño serio al progreso del país. Y ojo, ese daño tiene que importarles al menos un poco. En otras palabras, la inecuación del mal menor es:
·         Si es que (rK x wK x DK ) – BK < (rO x wO x DO) – BO, votará por Keiko.
·         Si es que (rK x wK x DK) – BK > (rO x wO x DO) – BO, votará por Humala.
Si eres tú uno de esos votantes para los que todas las variables arriba son mayor que cero, bienvenido al dilema de elegir al mal menor (buuh!!). Pero ten en cuenta de que no hay tantos en tu situación como tú crees. Todos esos que lanzan gritos a favor del mal menor, probablemente no enfrentan tu dilema moral.

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